Uno de los sectores que más se ha visto afectado es el sector de la cultura. Drásticamente se recortaron prácticamente en su totalidad las ayudas que ofrecía el Estado. Uno de los entornos que más se ha visto afectado es el cine y el teatro. En el primero, se dejaron de ofrecer ayudas a cortometrajes de manera indefinida y en el campo del largometraje se produjeron en parte los últimos proyectos previstos para el año anterior y una muy pequeña parte de las películas de este año ya aceptadas. Por lo tanto de las ayudas que el Gobierno suministraba al cine nacional, se reducen a más de un 70% viéndose así los productores y creadores obligados a salir del país a realizar sus trabajos.
Esta actitud tan agresiva contra el cine español tiene una trayectoria extensa tanto en el ámbito político como en el comercial. Desde mucho tiempo un colectivo de espectadores ven al cine nacional como una plaga que se debe erradicar ya que se considera de mala calidad, con una temática similar y muy explícito sexualmente. Es una teoría muy estereotipada ya que este año nuestro cine ha recaudado más del doble, proporcionalmente hablando, en el extranjero que aquí. Tenemos uno de los mejores cines en Europa pero al estar tan extendida esa idea, los espectadores van con una idea preconcebida al cine.
Obviamente, cuando el mundo (ya no solo el país) está en crisis, es necesario recortar y la cultura es uno de los sectores de menor prioridad para el sustento de los ciudadanos pero las medidas que se están adecuando en este entorno son muy perjudiciales para el sector, tanto que se habla de la muerte de la cultura española.
Pedro Pérez presidente de la Federación de Asociaciones de Productoras Audiovisuales de España (FAPAE) ha anunciado su descontento con las medidas que se están adoptando sobre todo en la industria del cine y propone una camino diferente para que el cine se auto sustente: "Hay muchas maneras y fórmulas para obtener dinero de la propia actividad cinematográfica y que redunden en la propia industria. El cine se puede pagar con los ingresos y los impuestos que el propio cine genera, al igual que se hace en muchos países europeos de nuestro entorno"
Ahora un nuevo inconveniente se ha cernido sobre la cultura española. Ha sido ni más ni menos que la subida del IVA. Los teatros, espectáculos y cine han pasado de un 4% a un 21% un incremento que ha supuesto el cierre de salas de cine, de cancelación de obras de teatros... Es tal el problema que han descendido el número de espectadores después de la subida en aproximadamente más de un 10% Desde multitud de asociaciones se pide a voz en grito una rectificación a esta medida que provocará la pérdida de miles de trabajos y la oportunidad de disfrutar.
Muchos cines, teatros, conciertos y demás han optado por una actitud ejemplar ofertando continuamente descuentos, ofertas y promociones que hacen que la gente siga yendo a disfrutar de nuestra cultura.
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